Ruptura de pareja, muerte y dolor postrelacional

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La separación, ruptura de pareja o divorcio no resuelto se relaciona con un mayor riesgo de muerte temprana. Esto es lo que hallaron Sbarra y colaboradores en el 2011 en la Universidad de Arizona cuando incluyeron a más de 750.000 personas que había experimentado un divorcio y los compararon con millones de personas que mantenían una relación de pareja. Las personas separadas y divorciadas tenían un mayor riesgo de muerte temprana, especialmente los más jóvenes y hombres.terapia para superar separación en Bilbao

En el 2014 Robles y su equipo de la Universidad de California encontraron una serie de resultados similares en un estudio con más de 72.000 personas. Una relación de pareja de mayor calidad se relaciona con una mayor salud, menor riesgo de mortalidad y menor reactividad cardiovascular durante un conflicto de pareja.

El 85% de los individuos ha experimentado al menos una ruptura a lo largo de su vida (Morris, Reibe y Roman, 2015). En este sentido podríamos afirmar que es una experiencia vital frecuente. Sin embargo, el dolor asociado a la separación y el divorcio no es similar a ningún otro dolor. Es un dolor que fagocita al individuo ya que puede dinamitar dos de los elementos que construye el ser y el estar del ser humano en el mundo: el vínculo relacional y la identidad tal y como ya comentamos en un artículo anterior Terapia para separación y divorcio

Consecuencias de la separación y el conflicto de pareja: el dolor postrelacional.

Una ruptura de pareja detona toda una serie de estados emocionales y psicopatológicos como depresión, tristeza, ansiedad, ira o violencia, y toda una serie de respuestas físicas y comportamentales como insomnio, trastornos de alimentación o ataques de pánico. A esta reacción Morris y Reiber (2011) la denominan dolor postrelacional. Además, ha de tenerse en consideración el estrés previo a la separación o el estrés predivorcio.

La pareja decide separarse y esta decisión viene precedida de un conflicto relacional o una discordia marital que se asocia tanto a una mayor sintomatología clínica como al desarrollo de trastornos psiquiátricos. La dispsicólogo en Bilbao para superar depresión cordia marital predice el desarrollo de síntomas depresivos a lo largo del tiempo (Whisman y Uebelacker, 2009) y la sintomatología depresiva a su vez afecta a la relación de pareja (Whisman y Baucom, 2012). Además, el conflicto de pareja predice un aumento del consumo de drogas como el abuso de  alcohol (Whisman, Uebelacker y Bruce, 2006) y el aumento de ansiedad en los miembros de la pareja (Overbeek et al., 2006).

Así, en un ciclo que se reatroalimenta así mismo, una mala relación de pareja conduce al desarrollo de sintomatología propia de la depresión, la ansiedad o el consumo de drogas y esta sintomatología a su vez empeora la relación de pareja.

Tras la separación de pareja, el dolor postrelacional puede ser debido a la separación en sí, a la discordia marital previa a la separación o a ambas.

Quién toma la decisión de separarse y el dolor postrelacional

En una ruptura, uno de los miembros de la pareja puede ser denominado como el agente activo. Esta denominación hace referencia a la toma decisiones respecto a la separación. El miembro activo toma la última decisión a favor de la separación o el divorcio. El otro miembro de la pareja, denominado agente pasivo, tendrá ineludiblemente que llevar consigo las consecuencias de la decisión tomada por el otro miembro, el miembro activo. En artículo anterior pudimos exponer el decálogo para considerar una separación de pareja o divorcio.

El miembro pasivo sufre de un mayor dolor postrelacional que el miembro de la pareja que finalmente toma la decisión de separarse, aunque ambos miembros informan de sufrimiento psicológico y estrés.

La “falta de comunicación” que puede ser entendida como el distanciamiento entre los miembros de la pareja es el motivo o el factor que más peso tiene a la hora de tomar la decisión de separarse, por encima de la infidelidad (Morris et al., 2015).

Las personas que muestran un bloqueo devastador de su vida social, relacional, laboral y familiar como consecuencia del dolor postrelacional tras la ruptura de pareja se benefician de una terapia con un psicólogo clínico especialista en rupturas de pareja.

De manera similar a la superación de un duelo, la pérdida de la relación de pareja y la nueva situación personal enfocan el tratamiento psicológico hacia un trabajo centrado en la restauración de una intimidad rota y una identidad desorientada.

En nuestro Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia para el tratamiento psicoterapéutico de la separación y el divorcio en Bilbao puedes consultarnos cualquier duda.

Referencias

Morris, C. E., & Reiber, C. (2011). Frequency, intensity and expression of post-relationship grief. EvoS Journal: The Journal of the Evolutionary Studies Consortium, 3(1), 1-11.

Morris, C. E., Reiber, C., & Roman, E. (2015). Quantitative sex differences in response to the dissolution of a romantic relationship. Evolutionary Behavioral Sciences, 9, 270-282.

Overbeek, G., Vollebergh, W., de Graaf, R., Scholte, R., de Kemp, R., & Engels, R. (2006). Longitudinal associations of marital quality and marital dissolution with the incidence of DSM-III-R disorders. Journal of Family Psychology, 20, 284–291.

Robles, T. F., Slatcher, R. B., Trombello, J. M., & McGinn, M. M. (2014). Marital quality and health: A meta-analytic review. Psychological bulletin, 140(1), 140.

Sbarra, D. A., Law, R. W., & Portley, R. M. (2011).  Divorce and death: A meta-analysis and research agenda for clinical, social, and health psychology.  Perspectives on Psychological Science, 6(5), 454–474.

Whisman, M. A., & Baucom, D. H. (2012). Intimate relationships and psychopathology. Clinical child and family psychology review, 15(1), 4-13.

Whisman, M. A., & Uebelacker, L. A. (2009). Prospective associations between marital discord and depressive symptoms in middle-aged and older adults. Psychology and Aging, 24, 184–189.

Whisman, M. A., Uebelacker, L. A., & Bruce, M. L. (2006). Longitudinal association between marital discord and alcohol use disorders. Journal of Family Psychology, 20, 164–167.

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