Fantasías sexuales: lo que me excita a mí quizá nos excite a los dos.

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A través del sexo se busca amor, evasión, validación, éxtasis, aventura, unión, intimidad, pasión…etc. Sin embargo, en ocasiones parece que se busca batir un record olímpico. Una de las fuentes más ricas y creativas para transformar el placer de la pareja es a través de las fantasías sexuales. Las fantasías nos ofrecen un vehículo para reparar, compensar, transformar y alimentar nuestras relaciones de pareja. Así parece que se da el paso del “cuanto” al “como”.Terapia de pareja

Estadísticas de los actos sexuales

Tal y como afirma la psicóloga Esther Perel (1), es muy habitual que las parejas se centren única y exclusivamente en las estadísticas del acto sexual; “esta semana lo hemos hecho una sola vez”, “la semana pasada lo hicimos un montón de veces, al menos una vez al día”, “creo que la última vez duré al menos 10 minutos más”, “hoy lo he conseguido más rápido”, “es que si no pruebo al menos tres posturas creo que no es suficiente”…etc. El “cuanto” parece estar eclipsando al “como”.

¿Qué son las fantasías sexuales?

Las fantasías sexuales se caracterizan por ser un proceso de pensamiento que permite al individuo crear un tipo de imagen mental erótica que provoca excitación sexual (2). Tanto hombres como mujeres las experimentan a lo largo del día, durante la masturbación o durante las relaciones sexuales con una pareja (3). Los hombres son más propensos que las mujeres a  tener fantasías sexuales y excitarse físicamente por sus propios pensamientos sexuales. Además, tienden a desarrollar una imaginación más explícita y visual en sus fantasías. Las mujeres, sin embargo, emplean imágenes más emocionales y románticas (4).

Terapia Sexual Bilbao

Fantasías sexuales y salud mental

La gran mayoría de las personas no tiene problemas con el contenido de sus fantasías. A pesar de ello, un   25% de las personas sin importar el género confiesa sentirse culpables por la convicción de que sus fantasías son inmorales, socialmente inaceptables, o anormales (4). Las personas que mantienen fantasías sexuales con regularidad tienen una mayor funcionalidad sexual e informan de mayor satisfacción sexual.

Las mujeres tienen una mayor tendencia a experimentar afectos negativos como vergüenza, culpa o aversión cuando visualizan pornografía, pero parece que esta tendencia desaparece cuando la pornografía es realizada con una sensibilidad femenina que cuando está dirigida exclusivamente al hombre (5).

Por otro lado, las mujeres ateas y agnósticas tienen actitudes sexuales menos conservadoras y tienen una mayor frecuencia de fantasías sexuales cualquiera que sea su contenido (sadomasoquistas, coitales, sobre promiscuidad y/o sobre orientación sexual…etc.)  en comparación con las mujeres religiosas sea cual sea su práctica (cristiana, judía, hindú o budista) (6).

Compartir las fantasías sexuales en el seno de la pareja es un ejercicio de libertad que retroalimenta la individualidad a la vez que refuerza la conexión y la intimidad a través de la sexualidad. La satisfacción no llega a través de la realidad sino a través de la escenificación del deseo junto a la persona que se ama. La fantasía sexual habla de nuestra crianza, nuestros conflictos, esperanzas y nuestro estilo de vinculación, al fin y al cabo de nuestra historia. Las fantasías sexuales comunican nuestras necesidades emocionales en un momento dado en relación con nuestra historia. La fantasía es el fármaco que combate la pérdida del deseo erótico en la pareja.

No dudéis en consultarnos cualquier duda o problema que tengáis respecto a vuestras fantasía sexuales o falta de deseo sexual en nuestro centro de psicología clínica y psicoterapia de Bilbao.

Referencias

(1) Perel, E. (2014). Erotic fantasy reconsidered: From tragedy to triumph. In Critical Topics in Family Therapy (131-137). Springer International Publishing.

(2) Westheimer, R., & Lopater, S. (2002). Human sexuality: A psychosocial perspective. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins.

(3) Youn, G. (2006). Subjective sexual arousal in response to erotica: Effects of gender, guided fantasy, erotic stimulus, and duration of exposure. Archives of Sexual Behavior, 35(1), 87-97.

(4) Leitenberg, H., & Henning, K. (1995). Sexual fantasy. Psychological Bulletin, 117, 469–469.

(5) Koukounas, E., & McCabe, M. (1997). Sexual and emotional variables influencing sexual response to erotica. Behaviour Research and Therapy, 35, 221–230.

(6) Ahrold, T. K., Farmer, M., Trapnell, P. D., & Meston, C. M. (2011). The relationship among sexual attitudes, sexual fantasy, and religiosity. Archives of sexual behavior, 40(3), 619-630.

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Comentarios

  1. Xabw  agosto 12, 2014

    Me quedo más tranquilo al saber que no soy el único que tiene fantasías de carácter “inmoral” o “socialmente inaceptables”. Aunque veo problemático el hecho de compartirlas con mi pareja, por el hecho de que ella pueda corroborar que soy sexualmente lascivo…

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